Pobre pero digna
El jueves pasado abrió sus puertas uno de los acontecimientos culturales del año: la Feria del Libro Córdoba. Ante tan pomposa, y cortísima presentación, se pudo ver el estado de las billeteras del Estado Provincial ya que la Municipalidad ya ni tiene billetera.
El evento de apertura contó con autoridades de segundo nivel, invitados, curiosos, pocos, y una pléyade de “artistas” en busca de subsidio o apoyo para sus “obras”. Es cruel decirlo, pero normalmente en algún festival de música cualquiera que lleva una guitarra ya es una estrella y se comporta como tal, los verdaderos músicos no se hacen ver. En este caso es similar, la mayoría de los que llevan barba candado larga (si es blanca, mejor), cabello ensortijado, un par de libros bajo el brazo (acompañados del Clarín) son próceres… les falta el bronce y se comportan como tal. Ah! Y buscando al funcionario de turno para la tarea que apuntamos más arriba.
Esto es el folklore de la Feria que este año es muy pobretona en cuanto a extensión, entre los puntos sobresalientes son las visitas de un gran escritor argentino como Guillermo Saccomano, la del sobrevalorado Federico Andahazi y la de Marcelo Birmajer.
No hay recitales de música como en otras ferias y la muestra es, desde hace varios años un conjunto de librerías y editoriales que venden sus productos al mismo precio de mostrador y algunas mesas de saldos.
Como estamos en Córdoba se vieron muchas mujeres monas, gente mirando u hojeando libros lo que le da un marco de dignidad ante tanta pobreza. El tema del día fue lo del traslado de la Feria a otro predio que no fuera la plaza San Martín, y lo que sorprendió gratamente es ver a los dos secretarios de Cultura, de la Provincia, J.Jaime García Vieyra y de la Municipalidad Francisco Delich conversando sobre cómo mejorar la cosa. Un buen intento.









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