Alfonsín, el saludo famoso y Coca Cola

Aviso del día después del triunfo presidencial.
“Alfonsín es Coca Cola”, fue el lema de una pegatina peronista en el ‘83 que intentó desprestigiar el uso de las herramientas más modernas de marketing y publicidad a las que apeló el candidato para enfrentar a Luder y consagrarse como primer presidente del regreso democrático.
Instalada como el nacimiento del marketing político en la Argentina, la campaña de Alfonsín tuvo la firma de David Ratto, uno de los padres de la publicidad nacional, fallecido en 2004. Participaron de la misma campaña otros históricos de la actividad como Gabriel Dreyfuss y Pablo Gowland. Contra la estrategia peronista de apelar al partido despersonalizando el mensaje (el slogan fue “Peronismo es liberación”), los radicales se basaron fuerte en la figura del líder carismático.
Un elemento legendario que quedó de esa campaña fue el saludo famoso (se bautizó “abrazo al costado”), que en realidad salió de casualidad de un video en un acto público donde Alfonsín devolvió los aplausos al público, es decir que estaba haciendo palmas, no apretando las manos. Otro fue el uso de sus iniciales (R.A.) como la sigla de la república en un escudo con fondo de la bandera argentina.
Anoche cuando escuché de su muerte lo primero que pensé es que su figura no me despertaba cariño, ya que la asocio más con la hiperinflación y el entuerto de Olivos que con sus aciertos. Sí, claro, me acordé de la emoción que sentí al escuchar su cierre de campaña en Córdoba, desde el balcón del departamento de mi abuela Emilia, en Bv. San Juan y Obispo Trejo. Yo tenía 14 años. Nunca más un político me arrancó lágrimas.
Hoy, después de repasar su historia, debo revisar los recuerdos y retractarme: en el balance final, pesan más sus valores, en especial la honestidad y la pasión republicana con la que se entregó a la política.
Duhalde dijo hoy en radio que hace 20 años el 70% de la gente que se acercaba a política perseguía un ideal y el resto lo hacía para acomodarse o salvarse económicamente y que hoy es a la inversa. Apuntó a Alfonsín como el último de la primera raza. Ojalá se equivocara.
Bonus: Cuál de las muchas frases de Alfonsín quedará para el habla popular? Un médico a la derecha? A vos no te va tan mal? La casa está en orden? Votá.

Fuente utilizada: Publicidad política.
Leer más: Alberto Borrini, sobre la campaña del ‘83.
El video de “la casa está en orden”:









Eduardo Castillo Páez dijo, Abril 2, 2009 @ 1:30 am
Coincido totalmente con tu apreciación final.
Nadie puede negar que el signo de su gobierno fue el respeto a los valores éticos, la convivencia, la libertad y la paz.
Un símbolo de la decencia y la honestidad en la política argentina.
Saludos.
Guillermo Pedrotti dijo, Abril 2, 2009 @ 8:20 am
Fer: el prime antecdente de MKT político “moderno” fue el de la fórmula de “Nueva Fuerza”, un partido apadrinado por Don Julio Alzogaray en la elección en la que ganó Campora… Se me va de la cabeza si es esa elección o la anterior.
El candidato era un tal Chamizo y el lema era “Hace centro, vota a la Nueva Fuerza”.
Slds.
Pd. Un grande Alfonsín, aún pensando totalmenet distinto a él, uno reconoce su valía cómo construcctor político. Con su muerte ya solo queda un gran líder con vida.
Fernando Arocena dijo, Abril 2, 2009 @ 8:03 pm
Nuestra encuesta, en La Nación Online http://i42.tinypic.com/10ga4h0.jpg
Gracias x los aortes, Eduardo y Guille.
Consuelo Cabral dijo, Abril 3, 2009 @ 10:59 am
Creo que la muerte de Alfonsín ha marcado un antes y un después en el imaginario argentino. Y aunque lamentablemente muchos reconozcan recién ahora su valentía, su honestidad, sus convicciones y, por sobre todo, su amor hacia la paz y la justicia nacional, siento una profunda alegría. Porque eso significa que al fin y al cabo, conservamos aún la capacidad de creer en algo o en alguien. Y de abrazar el sueño de un país donde democracia no sea sólo una palabra, sino una realidad.
Muchos creen que los jóvenes desconocemos la historia por lo cual no tenemos derecho a opinar. Quizás la razón de que haya habido tanta juventud en el entierro de Alfonsín, sea justamente su respeto y fe en todos nosotros.
Ojalá su ejemplo sirva para que los argentinos aprendamos a querernos y a respetarnos más cada día.
Nenè dijo, Abril 3, 2009 @ 4:32 pm
Yo soy una persona mayor pero me emocionan tus palabras Es lo que yo escribirìa Me alegra que la revista considere tambièn este enfoque en el pequeño homenaje que le haces a un hombre con los valores de Alfonsìn Valores que veo son muy importantes en tu vida y en la de muchos jovenes como vos Adelante Consuelo ¡¡¡
Natalia dijo, Abril 4, 2009 @ 11:37 am
Muy buenos todos los videos. Viví el período de Alfonsín de muy chica, con un papá super radical, que me decía que él era la bandera… y cuando aparecía en la tele, había que hacer silencio, respetarlo, escucharlo como si estuviera en casa… Ahora siento que mi viejo no exageraba… ¿Alguien luchará por la paz social, la justicia y la democracia como él?
Consuelo Cabral dijo, Abril 6, 2009 @ 9:26 pm
Gracias Nené. Y Nati, me hiciste reír mucho con tu comentario, me sentí muy identificada. Había escrito algo de Alfonsín bastante parecido a lo que comenté acá, pero después de leer tu comentario se me ocurrió agregarle una última parte. Así que gracias.
Besos.
http://eljalabirosado.blogspot.com/2009/04/raul-alfonsin.html
omar dijo, Mayo 31, 2009 @ 11:44 pm
Hola, excelente tu trabajo.
Te comento hay un desubicado en el blog:
http://todosgronchos.blogspot.com/index.html
Que postea con el Nick, MARTIN BENEGAS, habla lamentablente muy mal de Alfonsín, el día de su fallecimiento si entras al archivo del 31 de marzo a solo media hora de su partida este individuo por así decirlo, insulto dijo:
yo tiraría su féretro al rio de la plata…que lso gusanos se hagan un festin.
He denunciado al dueño del blog, pero no tuve éxito.
Bueno lo menor es hacerle un repudio a este personaje.
saludos.
Martín Benegas dijo, Octubre 2, 2009 @ 10:55 pm
Omar: yo no posteo bajo el nombre Martin Benegas, mi nombre ES Martín Benegas, porque no me decis quien sos así me repudiás personalmente cagón.