Confieso que he vivido (en restaurantes)

resto

1) Desayuné todos los martes y jueves de 2008 leyendo los diarios en Café Martínez entre las 8:05 (después de llevar a los chicos al colegio) y las 8:25 (antes de entrar a mis clases de tenis). Me sentía más cómodo que descalzo en mi cocina.

2) Decidí que Agustín de la Reta era un tipo difícil pero con el que iba a aprender, en una charla que tuve con él en El Ateneo, cuando en 2005 compró la mayoría de la revista que ayudé a fundar, sin que yo “la comiera ni la bebiera”. En ese momento faltó poquito para que me revirara y renunciara al proyecto.

3) Tuve las dos charlas más reveladoras de mi infancia y mis relaciones de familia con mi viejo –con quien pocas veces he hablado a fondo-, comiendo asado y bifes de chorizo a solas. Una vez en el Patio de Jesús María del Hiper Libertad. La otra, en Vittorio, sobre la Gauss.

4) Todavía me acuerdo de la estatua de la loba en la puerta de la pizzería Roma, sobre la Av. Núñez. Allí nos llevaban de chicos a mi hermano y a mí, como un “lujo de salida”. Y éramos felices.

resto-2

El listado podría seguir con cosas que me atrevo a contar y otras que no. Pero como muestra es suficiente para demostrar(me) que ese mezcla de íntimo y público que ofrecen los restaurantes los convierte en escenario para algunos de los momentos más importantes de una vida. O de los recuerdos más atesorados. O de los secretos más increíbles.

Esta semana volvemos a regalar vouchers de $ 100 (¿o debería decir oportunidades de grandes momentos?) en varios de los restaurantes del Club de Beneficios. Serán para los que compartan historias de vida ocurridas entre mozos y mesas. Los tickets serán para disfrutar en Della Fontana, Candonga, Il Gatto y Faustino. A confesar se ha dicho…

Comentarios (18)
Fernando Arocena

Flor Lewis dijo, Mayo 4, 2009 @ 9:53 am

Confieso que las lecciones que hasta ahora tuve, ninguna fue en un restaurant, pues con mis viejos siempre hablamos en casa, durante la cena o el amuerzo (podría valer como un resto, no? :p).
Sin embargo, puedo contar un par de anécdotas graciosas que mis papás cuentan en las reuniones familiares o de amigos. Por ejemplo:

1) Nos encontrábamos en un restaurant (no recuerdo cual), almorzando con una familia amiga, con mis hermanos teniamos 5, 4 y 2 años. Como niñitos que éramos nos escapabamos de la mesa a recorrer el lugar, cuando en un momento entras 3 señoras mayores (muy), vestidas con tapados de pieles al estilo Cruela De Vil y maquilladas de manera extravagante. Cuenta mi papá, que con mis hermanos nos paramos en seco, las miramos unos segundos y salimos corriendo por todo el lugar gritando a viva voz: “mamáaaaaa, pappáaaaaaa, mireennnn llegaron LOS MONSTRUOOOOSS!!!!!!!! mira mamáaa un monstruo!!!! WAAAAAAA!!!!!!”
Momento “tragame tierra” para mis viejos.

2) Ya más grande (unos 9 años de edad) estábamos en Las Brasas, en Embalse y estaban las promociones de Frigor del “vale otro”, en la que si te comías un helado y en el palito aparecía esa frase, podías reclamar otro gratis.
Resulta que los tres nos comimos un “Torpedo” y a los tres nos salió la famosa frase. Y así una y otra vez, hasta que nos comimos 3 helados cada uno, porque claro, ya a la cuarta vez los mozos no nos quisieron cambiar el vale. Con mis hermanos nos quejamos, pero mis viejos nos explicaron que no, que no nos iban a dar el helado porque ya nos íbamos. Enojados subimos al auto, con ganas de comer más helado :p

Saludos!!

AndresP dijo, Mayo 4, 2009 @ 1:00 pm

En UNICO (en Barrio General Paz) conocí a mi novia, me costó muchísimo lograr esa cita, y tuve que derribar muchas barreras :)

Y si sigo contando pormenores, la voy a tener que volver a remar.. ja

Gancé dijo, Mayo 4, 2009 @ 9:28 pm

Que lindo post che!

Soy un amante confeso de Bares cafetines. Esta es una de las grandes herencias de mi viejo, que seguimos comulgando cada vez que me voy a mi ciudad. Herencia que comencé a profesar con “su” mesa de amigos. Donde en una ronda de cortados se disputaban las grandes verdades del Mundo, esas verdades que son las que realmente importan, las verdades que NO LLEVAN A NINGUN LADO, las verdades que rosan las complicidad y la exageración.

Perón, Ilia, Los militares, Dios, Boca, River y las tetas de Carlita que pasa frente al bar y los viejos se vuelven locos.

Se me pianta un lagrimón con tanta escena melancólica.
Gracias por el recuerdo.!

arnaldo dijo, Mayo 5, 2009 @ 1:25 am

Excelente!!!! Soy un confeso concurrente a bares!!! Restaurantes y afines…..me identifico con las eternas charlas de amigos,política,mujeres y futbol…Será en ese orden????….
un saludo.

Carolina dijo, Mayo 5, 2009 @ 12:38 pm

Ahhh… la pizzería Roma, nunca volví a comer una pizza como esa.
Para los que no la recuerdan estaba en la esquina de Nuñez y José Roque Funes. Casualmente en ese lugar tengo un recuerdo muy lindo de mi viejo; íbamos casi todos los domingos a comprar pizza para llevar; mi viejo se bajaba y mis hermanos y yo nos quedábamos en el auto con mi mamá, “esperen acá asi hago más rápido”, nos decía. Todo bien hasta que descubrimos que mientras esperaba la pizza se comía un par de porciones (con coca o cervecita incluida) de paradito nomás; por supuesto que después de eso toooooodos nos queríamos bajar a acompañarlo.

Nachh Ferrer dijo, Mayo 5, 2009 @ 2:32 pm

UHHH Q BUENA CONSIGNAAA:)

yo amoo salir y casi toda mi vida transcurre en un resto, bar o lugar de comida rapidaa.. pero asi anecdotaa tengo algunas q recuerdo

1) cuando era chico mis padres, siempre me llevaron a comer buena pasta en Bettini eso no lo puedo olvidar..ahi en gral paz! porque era una reunion familiar y se repitia creo todos los domingos.. siempre me quedo grabado eso.

2) Hace poco en vittorio pase mi cumpleaños ahi, y cuando si hicieron las 12 me trajeron una torta y apagaron la musica y pusieron musica de cumpleañoss.. diosss q verguenza me puse colorado jajajaa y las mesas de al lado aplaudian jajaja

3) johny b. good es lugar de reunion de un grupo de amigos donde nos juntamos a conversar sobre mujeres, futbol .. y tantas cosas de la vidaaa:)

Ignacio Ferrer

Fernando Arocena dijo, Mayo 5, 2009 @ 5:48 pm

Gracias por compartir momentos. Qué buenas cosas están saliendo. Veo que los restoranes de la infancia quedan en el corazón. Les pasará lo mismo a mis chicos, que me hacen parir cada vez que los llevo a comer afuera?

Además, esta bueno ver los lugares comunes, no? El Torpedo, qué clasico!, la Roma, las tetas de (ponga aquí el nombre que corresponda)… Sigo esperando por nuevas historias, recuerdos, confesiones y anécdotas.

Marcelo Garraza dijo, Mayo 5, 2009 @ 6:57 pm

Uh Fer!, temazo que has plantado…

Un recuerdo que linkea fútbol y comida: De chico mi viejo siempre nos llevaba a la cancha junto con mi hermano a ver a nuestro amado Belgrano. Lo que más deseábamos era que los partidos fueran de noche, porque a la vuelta de la cancha se imponía un lomito con papas rejilla en el 348, pero no en el local actual de Colón esq. Chaco, sino uno que estaba cerca de ahí, a mitad de cuadra, cuando recién empezaban y que era un sucucho. El lomito servido en plato durax marron, las papas sequitas, con la sal justa….qué grosso!

El otro es un clásico de las idas en carpa con los amigos: al tercer o cuarto día, cuando el stock de latas de picadillo, arroz y fideos que toda dieta de mochilero incluye ya se había esfumado, lo mejor que nos podía pasar era juntar la guita necesaria para ir en patota (previa caminata de 8 kilómetros desde Vaquerías, donde parábamos) a una pizzería diente libre en La Falda, que no recuerdo cómo se llamaba. El que sí se debe acordar de nosotros es el dueño del local, porque realmente le hacíamos perder plata, pobre tipo!!

Mauro Duarte dijo, Mayo 5, 2009 @ 7:43 pm

Tal cual, Fernando, los tres cosas que se me vienen a la cabeza son recuerdos de mi niñez, a saber:

Los licuados de durazno con tostados en el supermercado Iñiguez, en los `80 formoseños, mientras mi madre hacía las compras. [No encuentro pero esto, tiene grupo en Facebook]

Las comilonas en el restaurant Ser-Sar, cuando mi papá iba a Formosa de visita. [Padres separados. Padre viven en el interior de Formosa, yo viví en Formosa capital hasta que deje de hacerlo]

Por último, las cenas en La cabañita frente a la plaza principal de la ciudad de Formosa. Otra interesantisima propuesta de Formosa en los tiempos de mi niñez.

Ninguno sigue funcionando. :(

Javier dijo, Mayo 6, 2009 @ 11:14 am

De chico con mi viejo compartíamos momentos en La Amistad en Alta Córdoba, Pirola en Arguello, Bettini en Gral Paz, El restaurante del Johcey Club, Maxim’s en el 10mo piso del hotel Susex, el Restaurant del Crillón Hotel…. cuantos recuerdos vividos. y tambien La Perla y el Viñas de Italia. Ha corrido mucho tiempo y no me alcanzaria la página para enumerar los restaurantes por los que he pasado con amigos, familia por negocios y por placer, hasta para hacerle el aguante y prestar el oído a un amigo .Hoy, igual pero distinto, hay algunos muy buenos: San Honorato, El Buho, Sushiclub, La Pampa, Bistró, la infaltable parrilla de Beto´s, o El Faro de Garrido o Rancho Viejo etc etc que seguramente pecaré por no nombrar algunos que tengo en mente y la lista continúa….

Fernando Arocena dijo, Mayo 6, 2009 @ 12:48 pm

Me encantó el 348, Marce. Y la de la pizza diente libre, también la hicimos, pero creo que en Carlos Paz. Los licuados de Mauro me hicieron acordar a los licuados de frutilla que tomábamos en Zhivago o bares del centro cuando salíamos del Cinerama! Lo increible es que hay varios bares de esos (en General Paz y en Colón también) que parece que se detuvieron en los 80. estan igualitos. La Amistad de Alta Córdoba me devolvió al barrio de la infancia, Javier. Y no fuiste nunca al comedor de la rotiseria Los PInos, en Fragueiro? Y al hotel Yolanda? Ravioles históricos! Ahí festejó su segundo casamiento mi tío Beto en una fiesta muy divertida.

Lucas dijo, Mayo 6, 2009 @ 1:27 pm

La historia que voy a contar no me pasó a mi y es una historia que se cuenta en los boliche/pulpería de pueblo. Es casi una leyenda. La comparto, principalmente para mantener viva una perla de mis pagos, y si el voucher viene de arriba, mejor.

Se dice que en el pueblo de Alejo Ledesma, había un gaucho que era extremadamente bueno con el facón y cuando se emborrachaba, cosa que sucedía casi diariamente en los boliches de la zona, se transformaba en camorrero para entablar peleas con otros borrachos del lugar.

Era tan bueno, que nunca perdía un encontronazo y siempre hería a sus contrincantes sin jamás ponerlos en riesgo de muerte.

La policía nunca podía con el y necesitaban varios efectivos para encerrarlo unos días. Sin embargo, la orden del juez de paz no tardó en llegar, le decomisaron todas sus armas blancas y le prohibieron terminantemente la posesión de este tipo de armas.

Sin embargo, la sangre le seguía hirviendo cuando se pasaba en tragos al punto de que seguía peleando pero usando, en vez de un facón, sus alpargatas.

Cuenta la historia que pese a su desventaja, seguía batiendo a sus oponentes a alpargatazos a tal punto que se convirtió en leyenda de los bares y pulperías del pueblo.

La historia sólo vive en algunas mentes de los más viejos del lugar. Siempre que se cuenta esta historia se le agrega algo, así que no se exactamente cuan verosímil es, pero les aseguro que cuando se la escucho a alguien, a este le brillan los ojos mientras la relata.

Excelentes historias. Muy buen post

Fernando Arocena dijo, Mayo 6, 2009 @ 5:54 pm

Juaaaaaa! un duelista en alpargatas. Tremenda historia. Cuántas habrá en los pueblos!

santiago aguirre dijo, Mayo 8, 2009 @ 4:09 pm

Mi querido amigo Fernando, dale el aumento al terapeuta. . .Te ha salido la nostalgia por los poros en un puro arranque tanguero. Pero a veces estas confesiones vienen bien porque hacen que un se pliegue a la ola y recuerde los bares de la infancia. Los de adulto no porque uno hecha a rodar las huellas y eso no conviene, la gilada se expande. Me acuerdo del bar donde un tío mío era socio, se llamaba El Ciervo y quedaba en la Av. Gral. Paz, la galería Planeta ocupa todo el predio de ese resto-bar (como llama la gilada ahora a los bares que dan comida. Lo iba a buscar a mi viejo al Jockey y partíamos a comer comida alemana y escuchar música mientras la esperábamos a mi vieja. Lo hacíamos lunes, miércoles y viernes. A pesar de mi corta edad ya veía a músicos de la talla de Roberto Yanés o Chico Novarro que tocaba en la orquesta de Hugo Forestieri. Atrás había un patio enorme para el verano con árboles altísimoa. Fuera del centro también íbamos a una parrilla que quedaba donde ahora está el OSDE en la Rafael Núñez, al lado de LV3, la Parrilla de Don Domingo donde un señor gordo al fondo realizaba proezas con chorizos, chinchulines y tiras en tan poco espacio porque la clientel, además de comer allí iba a comprar. Delivery criollo.
No me gusta recordar, no todo tiempo pasado fue mejor, pero convengamos algo muchachos; el peor choripán es mejor que la más cara hamburguesa tan de moda. Salute!!!

Agos Piana dijo, Mayo 9, 2009 @ 1:10 pm

Uhhhhhh, el restaurante de toooda mi infancia, sin lugar a duda y sin escepción es eEl Pirola en Argüello…ibamos SIEMPRE con mi viejo y mis hnas y hnitos…Una época era todo los viernes…y ya era ley que todos pedíamos siempre lo mismo: los demás: sorrentinos gratinados (exquicitos) y yo: tallarines mixtos…pero a punto de que los mozos (que eran siempre los mismo, que crecieron con el restaurante…y no como pasa ahora en todos lados que rotan cada 2 x 3), nos preguntaban: “lo mismo de siempre?”, y, obviamente, con papas fritas de entrada, bien bien caseras y gordas, todo un clásico.

Y el otro lugar, cuadno era más chica todavía: ir a comer locro en El Horno, el lugar de mejor locro de todos, y con un pan casero fantástico, que siempre mi abuela, antes de irnos, se metía los bollos de pan en la cartera, diciendo “esto es nuestro, lo pagamos, asique lo llevo, sería un desperdicio sino, y nos corresponde”; y nosotros sin saber donde meternosa de la vergüenza, jajajaja!

Esos son los 2 restaurantes que me recuerdan a mi infancia (que no fue hace tanto tampoco, tengo unos fresquiiisimos 24 años recién, pero que no ejan de darme melancolía de esas épocas, donde mis mayores problemas eran que había perdido un zapato de la Barbie o que mi mamá me tenía que hacer el tratamiento para los piojos………..extraño esas épocas…cómo se vuelve???

Marcos Accornero dijo, Mayo 11, 2009 @ 3:25 am

¡Excelente Post Fernando! Debo reconocer que a mi criterio es la mejor premisa que han hecho para los sorteos del “buen comer” (de por sí, el hecho de que no haya ningún comentario detractor sienta un precedente).

Ahora bien, yendo al quid de la cuestión, si el resto económico me lo permitiese, sería un bon vivant con numerosas visitas semanales a restaurantes, en otras palabras, soy un apasionado de éste, uno de los mejores placeres de la vida. Algunas menciones a destacar: (Veo que han salido lugares en común muy visitados por los lectores)

1) Pizzería “La Chuña” (en Gral Paz, calle Viamonte al 245) : Si bien no es actualmente un restó per se para ir a comer (el espacio físico no es muy amplio) los recuerdos de las incontables visitas de pequeño con la familia de mi amigo Pablo -a comer pizzas, ¿Qué más? -son inborrables (detalle anecdótico : en una de estas ocasiones, desarrollé mi sentimiento de vergüenza, al romper un vaso de cristal por hacerme el pistola en la barra :P, no sabía dónde meterme).

2) “Bettini” : ¿Qué más decir de uno de los lugares más mencionados? ;) Esas pastas se extrañan ciertamente.

3) “La Venezia” (Gral Paz) : Otro lugar muy frecuentado de pequeño; en su carta, los destacados eran los Carlitos, sin dudas. Lo típico era siempre pedir un postre (usualmente flan) en cada visita.

4) “Sorocabana” (calle San Jerónimo al 98): Un lugar para muchos inefable, enraizado profundamente en la cultura cordobesa, con muchos años de historia. Puntualmente estuve dos veces la semana pasada, es uno de los pocos lugares de la ciudad que permanece abierto las 24 horas del día. Plagado de anécdotas por los concurrentes.

5) “Edward’s Bar” : El bar del Gardo, un lugar que trae recuerdos agridulces. Como orgulloso belgranense (secundario), este “barsucho” que sigue estando al frente del colegio, vive aún en el inconsciente de todos los que desfilaron por las aulas del Manuel Belgrano. Se comían muy buenos lomitos y abundaban personajes estrafalarios, entre ellos, el propio dueño -Gardo- que siempre se prendía a jugar un metegol o Rosa, que atendía el kiosko, quien no desperdiciaba ocasión para dar mal el vuelto :@, sin siquiera inmutarse.

Bueno, estas son mis opciones al día de hoy, con 22 años; ciertamente, espero en el futuro acumular centenares de memorias de restaurantes que pervivan en mí.

Off-topic: A modo de sugerencia y anhelo, espero que de ahora en más todos los sorteos del buen comer tengan características similares a esta idea.

¡Saludos!

Fernando Arocena dijo, Mayo 11, 2009 @ 1:51 pm

PREMIACIÓN Y CIERRE. Luego de disfrutar con mucho placer de la devolución de nuestros lectores con esta consigna, Agostina Piana y quien escribe seleccionamos trabajosamente a los cuatro ganadores de la semana. Ellos son:

1) Flor Lewis: por llegar primera. Por compartir recuerdos entretenidos y personales.

2) Marcelo Garraza: porque a todos se nos hizo agua la boca con 348 y las papas rejilla. Y porque trajo al tapete los famosos y casi extintos diente libres de los ‘80.

3) Javier Riotorto: con instinto publicitario nato, se mandó el post que más lugares recordó/recomendó. Se merece un aplauso y un voucher.

4) Lucas Zalio: la anécdota del peleador de las alpargatas le puso un toque campestre y la presencia del interior.

Cada uno de los mencionados recibirá un voucher de $ 100. La elección del nombre del restorán se hará entre los cuatro mencionados en el post, por orden de llegada. Entrega: Lara Florman (lflorman@pap.com.ar), de lunes a viernes, de 10 a 13 y de 15 a 19, en Av. Rafael Núñez 4504.

Gracias por participar Andrés, Gancé, Arnaldo, Carolina, Nacho, Mauro, Santiago, Agos y Marcos. La votación fue dividida porque hubo muchos aportes bárbaros.

Flor Lewis dijo, Mayo 11, 2009 @ 2:07 pm

UUUuuuhhhhh!!!! buenisimo!!!!! chochisima!!!! hoy se me reee complica, pero mañana por la mañana estoy alla buscando el premio!

Muchisimas gracias!! :D

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  1. Confieso que he vivido (en restaurantes)
    Por Flor Lewis

    UUUuuuhhhhh!!!! buenisimo!!!!! chochisima!!!! hoy se me reee complica, pero mañana por la mañana estoy alla buscando el premio!

    Muchisimas gracias!! :D

  2. Confieso que he vivido (en restaurantes)
    Por Fernando Arocena

    PREMIACIÓN Y CIERRE. Luego de disfrutar con mucho placer de la devolución de nuestros lectores con esta consigna, Agostina Piana y quien escribe seleccionamos trabajosamente a los cuatro ganadores de la semana. Ellos son:

    1) Flor Lewis: por llegar primera. Por compartir recuerdos entretenidos y personales.

    2) Marcelo Garraza: porque a todos se nos hizo agua la boca con 348 y las papas rejilla. Y porque trajo al tapete los famosos y casi extintos diente libres de los ‘80.

    3) Javier Riotorto: con instinto publicitario nato, se mandó el post que más lugares recordó/recomendó. Se merece un aplauso y un voucher.

    4) Lucas Zalio: la anécdota del peleador de las alpargatas le puso un toque campestre y la presencia del interior.

    Cada uno de los mencionados recibirá un voucher de $ 100. La elección del nombre del restorán se hará entre los cuatro mencionados en el post, por orden de llegada. Entrega: Lara Florman (lflorman@pap.com.ar), de lunes a viernes, de 10 a 13 y de 15 a 19, en Av. Rafael Núñez 4504.

    Gracias por participar Andrés, Gancé, Arnaldo, Carolina, Nacho, Mauro, Santiago, Agos y Marcos. La votación fue dividida porque hubo muchos aportes bárbaros.

  3. Confieso que he vivido (en restaurantes)
    Por Marcos Accornero

    ¡Excelente Post Fernando! Debo reconocer que a mi criterio es la mejor premisa que han hecho para los sorteos del “buen comer” (de por sí, el hecho de que no haya ningún comentario detractor sienta un precedente).

    Ahora bien, yendo al quid de la cuestión, si el resto económico me lo permitiese, sería un bon vivant con numerosas visitas semanales a restaurantes, en otras palabras, soy un apasionado de éste, uno de los mejores placeres de la vida. Algunas menciones a destacar: (Veo que han salido lugares en común muy visitados por los lectores)

    1) Pizzería “La Chuña” (en Gral Paz, calle Viamonte al 245) : Si bien no es actualmente un restó per se para ir a comer (el espacio físico no es muy amplio) los recuerdos de las incontables visitas de pequeño con la familia de mi amigo Pablo -a comer pizzas, ¿Qué más? -son inborrables (detalle anecdótico : en una de estas ocasiones, desarrollé mi sentimiento de vergüenza, al romper un vaso de cristal por hacerme el pistola en la barra :P, no sabía dónde meterme).

    2) “Bettini” : ¿Qué más decir de uno de los lugares más mencionados? ;) Esas pastas se extrañan ciertamente.

    3) “La Venezia” (Gral Paz) : Otro lugar muy frecuentado de pequeño; en su carta, los destacados eran los Carlitos, sin dudas. Lo típico era siempre pedir un postre (usualmente flan) en cada visita.

    4) “Sorocabana” (calle San Jerónimo al 98): Un lugar para muchos inefable, enraizado profundamente en la cultura cordobesa, con muchos años de historia. Puntualmente estuve dos veces la semana pasada, es uno de los pocos lugares de la ciudad que permanece abierto las 24 horas del día. Plagado de anécdotas por los concurrentes.

    5) “Edward’s Bar” : El bar del Gardo, un lugar que trae recuerdos agridulces. Como orgulloso belgranense (secundario), este “barsucho” que sigue estando al frente del colegio, vive aún en el inconsciente de todos los que desfilaron por las aulas del Manuel Belgrano. Se comían muy buenos lomitos y abundaban personajes estrafalarios, entre ellos, el propio dueño -Gardo- que siempre se prendía a jugar un metegol o Rosa, que atendía el kiosko, quien no desperdiciaba ocasión para dar mal el vuelto :@, sin siquiera inmutarse.

    Bueno, estas son mis opciones al día de hoy, con 22 años; ciertamente, espero en el futuro acumular centenares de memorias de restaurantes que pervivan en mí.

    Off-topic: A modo de sugerencia y anhelo, espero que de ahora en más todos los sorteos del buen comer tengan características similares a esta idea.

    ¡Saludos!

  4. Confieso que he vivido (en restaurantes)
    Por Agos Piana

    Uhhhhhh, el restaurante de toooda mi infancia, sin lugar a duda y sin escepción es eEl Pirola en Argüello…ibamos SIEMPRE con mi viejo y mis hnas y hnitos…Una época era todo los viernes…y ya era ley que todos pedíamos siempre lo mismo: los demás: sorrentinos gratinados (exquicitos) y yo: tallarines mixtos…pero a punto de que los mozos (que eran siempre los mismo, que crecieron con el restaurante…y no como pasa ahora en todos lados que rotan cada 2 x 3), nos preguntaban: “lo mismo de siempre?”, y, obviamente, con papas fritas de entrada, bien bien caseras y gordas, todo un clásico.

    Y el otro lugar, cuadno era más chica todavía: ir a comer locro en El Horno, el lugar de mejor locro de todos, y con un pan casero fantástico, que siempre mi abuela, antes de irnos, se metía los bollos de pan en la cartera, diciendo “esto es nuestro, lo pagamos, asique lo llevo, sería un desperdicio sino, y nos corresponde”; y nosotros sin saber donde meternosa de la vergüenza, jajajaja!

    Esos son los 2 restaurantes que me recuerdan a mi infancia (que no fue hace tanto tampoco, tengo unos fresquiiisimos 24 años recién, pero que no ejan de darme melancolía de esas épocas, donde mis mayores problemas eran que había perdido un zapato de la Barbie o que mi mamá me tenía que hacer el tratamiento para los piojos………..extraño esas épocas…cómo se vuelve???

  5. Confieso que he vivido (en restaurantes)
    Por santiago aguirre

    Mi querido amigo Fernando, dale el aumento al terapeuta. . .Te ha salido la nostalgia por los poros en un puro arranque tanguero. Pero a veces estas confesiones vienen bien porque hacen que un se pliegue a la ola y recuerde los bares de la infancia. Los de adulto no porque uno hecha a rodar las huellas y eso no conviene, la gilada se expande. Me acuerdo del bar donde un tío mío era socio, se llamaba El Ciervo y quedaba en la Av. Gral. Paz, la galería Planeta ocupa todo el predio de ese resto-bar (como llama la gilada ahora a los bares que dan comida. Lo iba a buscar a mi viejo al Jockey y partíamos a comer comida alemana y escuchar música mientras la esperábamos a mi vieja. Lo hacíamos lunes, miércoles y viernes. A pesar de mi corta edad ya veía a músicos de la talla de Roberto Yanés o Chico Novarro que tocaba en la orquesta de Hugo Forestieri. Atrás había un patio enorme para el verano con árboles altísimoa. Fuera del centro también íbamos a una parrilla que quedaba donde ahora está el OSDE en la Rafael Núñez, al lado de LV3, la Parrilla de Don Domingo donde un señor gordo al fondo realizaba proezas con chorizos, chinchulines y tiras en tan poco espacio porque la clientel, además de comer allí iba a comprar. Delivery criollo.
    No me gusta recordar, no todo tiempo pasado fue mejor, pero convengamos algo muchachos; el peor choripán es mejor que la más cara hamburguesa tan de moda. Salute!!!

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