Volvamos al potrero
De niños, en el potrero o en la vereda, jugar al fútbol era sinónimo de machos, hombres de pelos en pecho, transpirados y con olor a marinero de submarino ruso que corrían tras una pelota con el sólo fin de pegarle un buen patadón que la llevara a descansar al nido de piolas, nido, este, imaginario, ya que en el campito, a veces teníamos arcos y cuando no los armábamos con dos remeras equidistantes una de otra y en línea recta a unas similares haciendo a las veces de arco adversario.
No recuerdo en mi niñez y adolescencia ver salir por el túnel a veintidós jugadores engominados y perfectamente peinados, con uñas esculpidas y algunos de ellos depilados de pies a cabeza incluyendo la tira de cola.
Recuerdo ver gladiadores de rostros austeros, hombres que de no haber tenido la fortuna de la habilidad del balompié hubiesen sido apenas estibadores de puerto o empleados metalúrgicos, sin desmerecer estas actividades.
Jamás pude apreciar a goleadores pidiendo perdón luego de un tanto convertido porque el mismo se lo hicieron al club que cuatro temporadas anteriores vio vestir su camiseta e incluso besarla en el pecho, recuerdo al viejo Adolfo Castello manifestar su aversión por este tipo de escenas sosteniendo que los goles debían festejarse; siempre y en cualquier escenario.
Viene a mi memoria sobrenombres como “la güanora”, “el manco”, “el pato” y hasta “el diablo”, en aquella época a nadie se le hubiera ocurrido apodar a un jugador de este deporte con el mote de “la chanchita”, “la gata” y mucho menos “la gorda” o “la brujita”.
Los tiempos han cambiado amigos, hoy un torneo de fútbol local parece más un concurso de belleza donde nuestros representantes se preocupan más por la estética y el cuidado personal y pasan más tiempo en los programas de la tarde que en el gimnasio o en la cancha haciendo “fulbo”.
Tanto han cambiado los tiempos, que el gol que muestro a continuación, este poema del goce, este homenaje al campito, al futbol de potrero y al baile, circula por los portales de internet como ejemplo de un jugador sin códigos. Desde cuando hay que pensar en los códigos a la hora de empujar la pelota para que mansamente pase la línea de cal.
De qué códigos me hablan!









Tweets that mention Volvamos al potrero — Punto a Punto Weblog – Business are fun – Córdoba -- Topsy.com dijo, Julio 27, 2010 @ 12:27 pm
[...] This post was mentioned on Twitter by Maxi Tell and Natalie Ng, Punto a Punto. Punto a Punto said: Volvamos al potrero: De niños, en el potrero o en la vereda, jugar al fútbol era sinónimo de machos, hombres de pe… http://bit.ly/blQVVJ [...]
Alguien de Perico dijo, Julio 27, 2010 @ 5:25 pm
El post que me hubiera gustado escribir después de ver ese gol.
Que bueno ver ese homenaje y cuántas veces habremos hecho eso en cualquier cancha que jamás tuvo medidas reglamentarias.
Mis aplausos a ese jugador.